
El Jet Lag aún me hace compañía, muero de sueño mientras escribo estas líneas para compartir las primeras impresiones e imágenes del comienzo de este nuevo viaje, de estos primeros días en China.
Haciendo caso a toda esa gente que siempre a deseado “mandarme a la China” tras muchas horas de avión he aterrizado en Beijimg para darles el gusto. Casi inmediatamente vole a Lanzhou, una ciudad que crece imparable a orillas del río Amarillo o río Huang He, como se le conoce aquí. Lanzhou es la capital de la provincia de Gansú y tiene como mayor curiosidad que desde tiempos ancestrales ha sido un punto de encuentro de las rutas de caravanas que se dirigían a Tibet, India y China.

Hoy en día sus calles estan llenas de movimiento y consumo, cientos de comercios, publicidad en cada esquina y mucha gente en las calles. Como a cualquier “turista” que llega a una cultura muy lejana lo que ha llamado mi atención ha sido una serie de detalles sin trascendencia y seguro de lo mas cotidiano para los locales. Los supermercados por ejemplo, llenos de todas las marcas occidentales “conocidas”, insisto todas, los helados Hagen Dasz que se mezclan con peces colocados dentro de enormes peceras que la gente escoge para la cena, se los lleva vivos a casa, y por si a alguien le interesa llevarse alguno estan justo a lado de los patos que cuelgan enteros, a lado del caviar.
La mezcla intensa de olores también ha alertado mis sentidos, a veces resaltan los que atraen a sus cocinas, otras se turnan con los que emergen de sus cloacas o alcantarillados, a lo que uno se acostumbra. También llama la atención ver transitar por la misma calle muchos carros de lujo junto a sus muchos pordioseros y mendigos; quiza el gran desconocimiento que aún tengo de la realidad de este país tan inmenso y complejo haga que a mí estos contrastes tan comunes en otras partes aquí me suenen a un tremendo pecado para un país que es el referente mundial del comunismo. La comida me ha gustado, es muy variada y esta claro que siempre puedes encontrar algo que se acomode a tus gustos …si descubres como pedirlo. De momento la gente es sobretodo amable y agradable, se les ve a todos comiendo en los cientos de restaurantes ubicados debajo de enormes pantallas que “adornan” las calles y alegran el rostro de todo este hormigón. En definitiva, se ve a la gente disfrutando de la familia o sus parejas en un día domingo de ciudad como el de cualquier urbe moderna de un mundo nunca más globalizado ante mis ojos.
La comunicación será uno de los grandes retos en este viaje, aquí solo se habla chino y por ahora solo se decir Ni Hao (Hola) y Sie Siie! (gracias). Con mis dos palabras nuevas en chino he dejado Lanzhou atrás para tomar una embarcación sobre el río amarillo y visitar las cuevas budistas de Bingling que estan rodeadas de un entorno de escarpados acantilados tallados por una erosión espectacular.
Esto recien comienza y a primera vista veo muchas ideas preconcebidas que se derrumban y un horizonte lleno de muchas cosas desconocidas y ajenas, algo que se agradece, sobretodo viniendo de un mundo que acostumbra a “tener la razón”, sobre como son las cosas y sobre todo sobre como deberían ser.
