Tibet, el techo del mundo.

He llegado a Tibet, el país de las nieves, el techo del mundo, el mundo mítico de los Dalai Lama y del Tantrismo. He llegado sin siquiera proponermelo o al menos eso creía hasta hace un instante. Ahora y aquí, solo sé que mi camino transita por estas tierras de mantequilla de yak, sonrisas alargadas, montañas sagradas y nirvana.
Gracias al destino o al caos, llevo varios años recorriendo caminos muy influenciados por la cultura tibetana y sus creencias, y son muchas las experiencias enriquecedoras que he vivido en valles remotos del norte de la India como Spiti, Zanskar y Ladak, parajes donde las montañas sagradas brillan y abundan, tanto como la alegría de sus gentes, sus monasterios budistas y la nostalgía por el Tibet. Es tanta la influencia cultural tibetana en la vida de estos valles que se les conoce como el Tibet Indio y según el propio Dalai Lama son el verdadero refugio del budismo tibetano, una expresión cultural original, rica y única en nuestro mundo. También es cierto que me he relacionado por muchos años con budas, lamas, mantras y los colores de las miles de banderas de oración que sacude el viento del Himalaya del espectacular Nepal.

Todo, absolutamente todo, la belleza del Everest y otras montañas sagradas como los Annapurnas o el Machapuchare y las lecciones recibidas del propio Dalai Lama en Dharamsala el pasado año, me lleva al Tibet y nada, absolutamente nada me hubiese dicho hace sólo unos días que aquí estaria ahora, curioso, conmovido.
Con estas imágenes comparto un trocito de lo que voy viendo estos primeros días de viaje por el techo del mundo, Tibet.

Montañas Sagradas

Demonios compasivos

Caminando entre nubes

Monasterios

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