Suelo cargar conmigo frases que me las repito como mantras, como plegarias. Aunque si queremos ser más precisos los mantras más que oraciones suelen ser una técnica que busca un despertar espiritual personal.
“No alabes el día de hoy, hasta que amanezca” es una de mis preferidas.

El día llega a su atardecer aquí, en Keylong, en Himachal Pradesh, al norte de la India. Y por más que aún le quedan horas por delante y las nubes negras comienzan a adueñarse de todo el horizonte, en la comodidad de este hotel precario me animo a decir que ha sido un buen día, hasta ahora…
Comienzo un viaje nuevo en los Himalayas, voy camino a Ladak, conocido como el Tibet Indio, y tras pasar el paso de Rothang La, esta mañana hemos subido andando a la panorámica gompa de Kardang, ha sido una caminata sencilla, con buena compañía, entre campos y sonrisas locales. Ha sido un comienzo bastante agradable para esta parte del viaje.
Lo mejor de todo el día ha sido un bostezo. Las pinturas de la gompa de Kardang son muy didácticas y esto hace que me extienda contando los sueños de Mahamaya, la madre de Sidhartha, el origen del budismo tántrico y , entre otras cosas, el relato de “los 4 encuentros” que finalmente determinan que Sidharta llegue a la conclusión de que si algo caracteriza nuestra existencia es la impermanencia, el sufrimiento y la muerte.
Mientras me extendía en mi discurso al ver el ínteres que sorprendentemente demostraba mi público, que no es otro que el grupo que viaja conmigo por estas tierras, un gran y nada tímido bostezo ha sentenciado el monólogo retumbando en todo el monasterio, la monja budista que guarda la llave de la gompa, con la que acababa de retratarme entre risas junto a sus gafas negras, con total naturalidad ha dejado claro que ya era suficiente de charla, entre cautelosas risas hemos salido.


Y con los Himalayas de fondo nos hemos despedido de un sereno e inspirador Budha Sakyamuni, el Budha del presente.
Empieza a soplar cada vez más fuerte el viento y los truenos asoman, el día aún no acaba. Y finalmente insisto “No alabes el día, hasta que amanezca”
