Aconcagua, la cuarta de las 7

Me sorprendió estar ya allí, lleno de energía, con un día precioso!
Llegue y me arrodille sin pensarlo, mis primeras sensaciones fueron de alivio y agradecimiento, no había a donde más subir, estaba solo y la meteo aguantaba contra los peores pronósticos, sencillamente mis rodillas se han frenado y acomodado entre las rocas y la satisfacción, se han detenido a observarlo todo justo antes que las ganas que llevaba conmigo arrollaran la Cruz que indica que estas en lo más alto de América.

Mastique lentamente mi calma aquellos días previos de muy mal tiempo aunque confieso que la incertidumbre crecía, por eso el alivio al llegar a lo más alto. Mientras las pocas expediciones que quedan en la montaña nuevamente tiraban hacía abajo escapándose del viento, yo tire hacia arriba el día 6, abrí mi propia huella y tras sacudirme el viento y la nieve, me refugie estratégicamente en el campo Berlín (5950m) confiando que la ventana de buen clima se abriría siquiera unas horas el día 7 de marzo.

Ahora ya nada me arrebata la cumbre del Aconcagua, la cuarta montaña que escalo en mi proyecto de las “7 Cumbres”, estoy encima de ella, atado a ella para siempre, soy parte de este mirador que extiende sus horizontes hacia todos los rincones de nuestra América. Parte de un entorno que veneraron los Incas venidos desde el “Ombligo del Mundo”, Cusco, para otorgar ofrendas y sacrificios humanos a sus montañas mas sagradas, sus Apus.

Como Hijo del Sol quise dar gracias de inmediato, y lo he hecho con mi corazón en un puño y mis sueños en el otro.
Sin mas compañía que la sombra alegre y satisfecha que ahora va siguiéndome a todas partes, sentí en aquel momento muchas cosas, entre ellas que “la montaña” finalmente me había dejado subir, no sin antes dejarme claro que la Pachamama es la que manda, que lo fácil se puede volver duro y que para recibir siempre antes hay que dar, ofrecer esfuerzo y amor por lo que haces. Pensé en toda la gente que ha puesto el hombro para que llegue hasta aquí, gracias!! pense en las que me han regalado su sonrisa y ánimos a lo largo del camino, y lleve siempre conmigo las miradas e ilusiones de aquellas personas que no pudieron subir y, a su vez, pensé en mi, en como en el terreno gané cada metro de esta montaña a pulso.
Tras dos semanas de intensos vientos y nevadas el día indicado he estado allí, atrincherado, listo. Salí del campo Berlín (5950m) recién a las nueve de la mañana, a las 5am había sonado el despertador pero no me expuse mas a los fuertes vientos que azotaban la noche; finalmente el Sol brillo en mi cara y el viento tras varios días de carnaval termino yéndose a dormir; …Y repentinamente lo duro se volvió sencillo, llego la corta ventana de buen tiempo que esperaba y me colé por ella, tras un bocado que me tomo menos de 5 horas, saboree la cumbre (6962m) a mi gusto alrededor de las 2 de la tarde, cerca de las 6pm ya estaba en el campo Nido de Cóndores (5365m) tomándome unos mates y unas risas con Matías y Federico del Parque Nacional, abajo, en Plaza de Mulas (4300m) sin saberlo me esperaba un asado!

En el camino de vuelta no he podido controlar el tráfico en mi mente, todas esas sensaciones y todo lo que he aprendido de la gente que me he cruzado es impagable y mucho se me escapa de las manos (…todos son tus maestros!!…). La belleza de este lugar digan lo que digan me ha llenado, sus posibilidades, su frío, su viento inexpugnable, sus arrieros con sus bromas incesantes, aquellas profundas y sangrientas heridas de las mulas más caras del mundo, los mates compartidos con los temores y sueños de la gente, el ambientillo del “pueblo” Plaza de Mulas, la soledad, la compañía, mis sueños, mis temores y aquellas ganas de volar, si, ganas de volar mucho más allá, mucho más…
FER
PD: Lamento la demora en comunicarme, no había forma de hacerlo. Ahora que puedo, quiero agradecer especialmente a Milagros Esquivel de Generarte, sin su apoyo finalmente no hubiese sido posible esta expedición al Aconcagua, y a Claudia Caffarena de Seenergia que nos apoya para sacar adelante las expediciones que vendrán. Gracias a Monkee nuestro colaborador de siempre y a Zarella Zamora por su apoyo logístico en Huaraz (Cordillera Blanca - Perú)
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