Namaste!


Bienvenidos a esta nueva actualización de sueños y proyectos. Los ultimos años he estado fuera, en el mundo, subiendo montañas, compartiendo pasiones, visitando selvas y mares, sobreviviendo en ciudades, amando, aprendiendo, llorando, riendo, viviendo… y sencillamente cada paso me ha llevado a conectar con lugares fascinantes y gente maravillosa.

Archive: Proyecto 7 Cumbres

Un sueño, 7 Cumbres

Hace casi exactamente un año inicie el proyecto de las 7 Cumbres, en aquel momento la revista Viajeros de Perú se intereso en los orígenes de mi pasión por las montañas. Les conté como desde muy niño me dejaba arrastrar por los sueños, creaba mundos mágicos y lejanos, historias intensas que solo existían en mi imaginación. Recordé que me daba cuenta como en aquellos momentos era el único testigo de mis verdaderos sentimientos e ilusiones, algo obvio llamaba mi atención, era la única persona que podía observar todo aquello a través de mis ojos, era mi experiencia, única, irrepetible, y esto, era algo que nadie podía arrebatarme, sentir aquello me emocionaba, me iba a la cama con ganas de abrazar la libertad y el descontrol de mis sueños. 

Himalayas

Comencé a subir montañas buscando siempre los horizontes que se escondían detrás, preguntándome qué habría más allá. Esta pregunta inflaba mi corazón y me robaba el aliento. Qué pequeño se mostraba lo que supuestamente era “grande” cuando era visto desde lo más alto, y qué inmenso era aquel nuevo horizonte que asomaba lleno de libertad, aventuras y mucha diversión; con el tiempo tanto la soledad como todos aquellos encuentros con desconocidos me animaron a volver una y otra vez hasta que sentí con el paso de los años que no venía ni iba a ninguna parte, viajaba, lo hacía con mis lagrimas abrazadas a mis sonrisas, vivía, disfrutaba de la mejor aventura de todas, naufragaba a la deriva, sin rumbo fijo, sin amarras, sin ancla.

 Alguna persona me ha dicho que sigo siendo un niño, y aunque a veces me ha sonado a reproche, en cierto modo yo solo espero que estén en lo cierto. Uno de estos desconocidos que terminan siendo íntimos me dijo una vez si recordaba que era aquello que me hacia pasármela bien de niño, me pregunto porqué aquello me hacía sentirme tan bien, para pasar luego a preguntarme, como así se me había ocurrido dejarlo de hacer.

 Andes

Lo que menos me gusta del proyecto de las 7 Cumbres es que es una lista cerrada de montañas, se acaba, no hay ocho ni nueve que siga. Lo que más me gusta de la iniciativa “Desafío Apus” es que va mucho más allá de cualquier lista, trata de montañas sagradas, su conservación y la preservación de la herencia cultural de sus pueblos, y claro, todas estas montañas y sus manifestaciones culturales son inacabables para alguien tan efímero como yo.

 Culturas

Y obviamente, lo que más me gusta del proyecto de las 7 Cumbres atado al “Desafío Apus” es que me arrastra a nuevos sueños, me lleva a mundos mágicos y lejanos, llenos de historias intensas y desconocidos de mil rostros y creencias tan distintas a las mías, un mundo lleno de nuevos horizontes dentro de mí y mas allá de mi mismo.

La lista de las “7 cumbres” la conforman el monte Vinson (Antártida) la Pirámide de Carstensz (Oceanía) el Everest (Asia), las 3 que me falta ascender y el kilimanjaro (África) Elbrus (Europa) Aconcagua (América del Sur) y el Denali (América del Norte – Alaska) que son las 4 que ya he disfrutado desde todo lo más alto.

 

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Aconcagua, la cuarta de las 7

cumbre de America

Me sorprendió estar ya allí, lleno de energía, con un día precioso!

Llegue y me arrodille sin pensarlo, mis primeras sensaciones fueron de alivio y agradecimiento, no había a donde más subir, estaba solo y la meteo aguantaba contra los peores pronósticos, sencillamente mis rodillas se han frenado y acomodado entre las rocas y la satisfacción, se han detenido a observarlo todo justo antes que las ganas que llevaba conmigo arrollaran la Cruz que indica que estas en lo más alto de América.

Mastique lentamente mi calma aquellos días previos de muy mal tiempo aunque confieso que la incertidumbre crecía, por eso el alivio al llegar a lo más alto. Mientras las pocas expediciones que quedan en la montaña nuevamente tiraban hacía abajo escapándose del viento, yo tire hacia arriba el día 6, abrí mi propia huella y tras sacudirme el viento y la nieve, me refugie estratégicamente en el campo Berlín (5950m) confiando que la ventana de buen clima se abriría siquiera unas horas el día 7 de marzo.

final de la Canaleta

Ahora ya nada me arrebata la cumbre del  Aconcagua, la cuarta montaña que escalo en mi proyecto de las “7 Cumbres”, estoy encima de ella, atado a ella para siempre, soy parte de este mirador que extiende sus horizontes hacia todos los rincones de nuestra América. Parte de un entorno que veneraron los Incas venidos desde el “Ombligo del Mundo”, Cusco, para otorgar ofrendas y sacrificios humanos a sus montañas mas sagradas, sus Apus.

nido de condores

Como Hijo del Sol quise dar gracias de inmediato, y lo he hecho con mi corazón en un puño y mis sueños en el otro.

Sin mas compañía que la sombra alegre y satisfecha que ahora va siguiéndome a todas partes, sentí en aquel momento muchas cosas, entre ellas que “la montaña” finalmente me había dejado subir, no sin antes dejarme claro que la Pachamama es la que manda, que lo fácil se puede volver duro y que para recibir siempre antes hay que dar, ofrecer esfuerzo y amor por lo que haces. Pensé en toda la gente que ha puesto el hombro para que llegue hasta aquí, gracias!! pense en las que me han regalado su sonrisa y ánimos a lo largo del camino, y lleve siempre conmigo las miradas e ilusiones de aquellas personas que no pudieron subir y, a su vez, pensé en mi, en como en el terreno gané cada metro de esta montaña a pulso.

Tras dos semanas de intensos vientos y nevadas el día indicado he estado allí, atrincherado, listo.  Salí del campo Berlín (5950m) recién a las nueve de la mañana, a las 5am había sonado el despertador pero no me expuse mas a los fuertes vientos que azotaban la noche; finalmente el Sol brillo en mi cara y el viento tras varios días de carnaval termino yéndose a dormir; …Y repentinamente lo duro se volvió sencillo, llego la corta ventana de buen tiempo que esperaba y me colé por ella, tras un bocado que me tomo menos de 5 horas, saboree la cumbre (6962m) a mi gusto alrededor de las 2 de la tarde, cerca de las 6pm ya estaba en el campo Nido de Cóndores (5365m) tomándome unos mates y unas risas con Matías y Federico del Parque Nacional, abajo, en Plaza de Mulas (4300m) sin saberlo me esperaba un asado!

bandera, cumbre Aconcagua

En el camino de vuelta no he podido controlar el tráfico en mi mente, todas esas sensaciones y todo lo que he aprendido de la gente que me he cruzado es impagable y mucho se me escapa de las manos (…todos son tus maestros!!…). La belleza de este lugar digan lo que digan me ha llenado, sus posibilidades, su frío, su viento inexpugnable, sus arrieros con sus bromas incesantes, aquellas profundas y sangrientas heridas de las mulas más caras del mundo, los mates compartidos con los temores y sueños de la gente, el ambientillo del “pueblo” Plaza de Mulas, la soledad, la compañía, mis sueños, mis temores y aquellas ganas de volar, si, ganas de volar mucho más allá, mucho más…

FER

PD: Lamento la demora en comunicarme, no había forma de hacerlo. Ahora que puedo, quiero agradecer especialmente a Milagros Esquivel de Generarte, sin su apoyo finalmente no hubiese sido posible esta expedición al Aconcagua, y a Claudia Caffarena de Seenergia que nos apoya para sacar adelante las expediciones que vendrán. Gracias a Monkee nuestro colaborador de siempre y a Zarella Zamora por su apoyo logístico en Huaraz (Cordillera Blanca - Perú)

Aconcagua, nevando…

plaza de mulas

Mientras escribo  estas lineas los truenos comienzan a gritar con ganas, anuncian una nueva nevada.

Al Sol se lo han tragado oscuras nubes y los glaciares han perdido aquel brillo que nos quema cada mañana. Desde que llegue a Plaza de Mulas (campo base 4300m) hace ya 4 dias, no ha dejado de nevar ni un solo dia.

Estoy contento de estar aqui y me siento fuerte, mis ojos ven mucha más belleza en el Aconcagua y en este duro clima que nos toca y lo maquilla todo; mucha mas belleza que la que por años muchas bocas me susurraron.

Campo Canada

He vuelto hoy al campo base de la vertiente noroeste, por donde trancita la via normal a la cumbre mas alta de America. El plan es aclimatar en esta vertiente durmiendo todo lo mas alto que pueda; anoche dormi en el campo Canada que me regalo luego de la tormenta un atardecer que ya vale todo el esfuerzo.

Recuerdo cuanto me gusto el acercamiento hasta aqui, mucho mas de lo que esperaba, atardeceres encendidos, desiertos que queman y amaneceres en donde mi tienda navegaba en un manto inacabable de nieve.

Subi dos veces a ver la mitica Cara Sur, sus cerca de 3000 metros de pared son un espectaculo intimidante.

 Cara Sur

La gente va dejando el Aconcagua y cada vez somos menos, sobre todo los que recien comenzamos, los que pensaban que iba a ser facil tambien marchan, en el resto reina la camaraderia y abundan las sonrisas tanto en los que vamos solos como en los que mas acompañados estan; las conversaciones son mas propias de Alaska y Himalayas …riesgo de avalanchas en la canaleta, quien abrira huella atravesando todos los metros de nieve que cargan la montaña…

Tras la noche de hoy y la de mañana tirare para arriba buscando atar en tres dias los campos ”nido de Condores” y “Colera” para luego besar a toda America desde lo más alto; si los Apus así lo quieren.

Recien allí podre considerar las condiciones de la vía Directa Polaca, aunque toda la nieve que cae poco promete.

A quienes esten acompañandome les envió hasta donde quiera que esten, mis mejores deseos, sueños y fuerza para afrontarlos.

FER

 

Rumbo a la cuarta de las “7 cumbres”… Aconcagua

 Aconcagua, Jorge Andrade

En ocasiones cuesta más llegar a un campo base que alcanzar la propia cumbre de la montaña.  Aún no he logrado ni una cosa ni la otra pero siento como me acerco, solo saber que por fin en solo horas subiré a un avión con destino a Mendoza, Argentina, infla mi sonrisa llena de ganas por disfrutar al máximo el entorno que rodea a la cumbre más alta de América, el Aconcagua.

Hace mucho que comencé a subir esta montaña, las playas de Barcelona y últimamente los cerros de la Molina en Lima son solo algunos de los testigos de aquello.

Hoy voy rumbo a la cuarta de las “7 cumbres”; tras escalar el Kilimanjaro, Denali y Elbrus, toca el turno de apreciar la belleza, la historia y las experiencias que nos esperan en el Ackon Kahuac, el Centinela de Piedra.

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