Namaste!


Bienvenidos a esta nueva actualización de sueños y proyectos. Los ultimos años he estado fuera, en el mundo, subiendo montañas, compartiendo pasiones, visitando selvas y mares, sobreviviendo en ciudades, amando, aprendiendo, llorando, riendo, viviendo… y sencillamente cada paso me ha llevado a conectar con lugares fascinantes y gente maravillosa.

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De vuelta al Himalaya, Nepal

Escribo desde Besisahar, desde donde hoy un nuevo amanecer me sorprende con las cumbres del Lamjung Himal en el horizonte. Comienzo un nuevo trek alrededor de los Annapurnas, aquel macizo de mas de 8Mil metros en el que Parbati se encarna como la Diosa de la Abundancia.

Hoy daremos nuestros primeros pasos juntos un grupo de porteadores de la etnia Tamang de Nepal , un peruano y un grupo de excursionistas europeos venidos de toda la peninsula iberica y algo mas alla, mis companeros tienen como origen Tenerife, Cordova, Vigo, Donosti, Catalunya y Bilbao, somos un grupo diverso en procedencias, expectativas y edades. Tan diverso como lo que nos espera en los Himalayas, donde las culturas y creencias se mezclan a cada paso, donde mil lenguas conviven a la sombra de las cumbres mas altas de nuestro planeta.

Cascadas Annapurna

Solo antes de ayer aterrizaba en un caotico y extranamente encantador Kathmandu tras un  largo viaje desde las playas de Barcelona, solte mis primeros saludos con un fuerte Namaste! a Raju y Saila que venian a recogernos, nos abrazamos y senti que todos disfrutabamos el volver a vernos. Hoy todo se funde en las montanas con cientos de namastes a lo largo del sendero, con cascadas que se precipitan hasta nosotros y sonrisas que aparecen en cada rincon del camino para sacudir y estirar con fuerza las nuestras, he vuelto a Nepal.

Enlaces relacionados:

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- Annapurnas, de las mano de Parbati

- Son Tamang!

Gumburanjon, India ‘09

Gumburanjon, visto desde Kargiak

Tras cruzar el paso de Shingo-La aparece una de las mejores sorpresas de todo nuestro recorrido por Zanskar, el Gumburanjon (Gumbok Rangan). Realmente los más de 1300 metros de roca erguida con los que emerge sobre el valle de Kargiak, impresionan. 

La imagen que proyecta desde lo llano del valle es sobrecogedora, imponente. ¿Como no entender que la gente local considere al Gumburanjon una montaña sagrada con las sensaciones que nos genera al tenerla delante nuestro? Sin importar nuestras creencias o nuestra ausencia de ellas, esta montaña no deja a nadie indiferente;  ¿porqué?

Gumburanon desde el valle

 ¿Porque despierta nuestra más profunda atención y acelera nuestras vivencias en el “Tibet Indio”

A su sombra se vuelve natural mezclarse con la continuidad de stupas, shortens, monasterios y aquellas plegarias talladas en las rocas que la rodean. En su compañía disfruto aún más los colores de las banderas de oración que se sacuden al viento, y los mantras budistas que suenan dentro, cobran mucho más eco. Mientras mas nos adentramos en lo profundo del valle y en los surcos tallados en los rostros de su gente, comparto más la atracción que generan las montañas a lo largo de todo el mundo, en culturas de todas partes, en rincones increíblemente alejados unos de otros. Donde desde tiempos inmemoriales todos coinciden al encarnar en las montañas sus valores más elevados, sus creencias mas profundas, su mayor fuente de inspiración. 

Shortens al pie de la montaña

Parajes en los que se sigue viendo a las montañas,

  como la manifestación en la tierra de lo que se considera sagrado. 

Plegarias talladas en las rocas
Plegarias talladas en las rocas

 Montañas Sagradas de Zanskar, norte de India

Montañas Sagradas de Zanskar, norte de India

SHINGO - LA, paso de altura en Zanskar Trek, India’09

Al descender del Shingo La, aparece el Gumbaranjeon

 

El paso de Shingo-La marca un momento clave en nuestro trek. Esta bastante alto, y para cruzarlo se requiere una buena aclimatación previa junto a una meteorología amable, no hay ningún otro secreto para evitar llevarse un susto o disgusto, es la única receta para disfrutar. La mayoría de las expediciones que lo cruzan lo hacen en un sentido contrario al que nosotros lo hacemos, llegan a este punto mucho más aclimatados porque van terminando su trek, vienen de Padum y terminan en Darcha; nosotros lo hacemos al revés porque venimos de Manali y queremos terminar la ruta en el monasterio de Thonge, desde donde continuamos rumbo a Kashemira.

 

Llegando al ShingoLa

 

En cierto modo tras cruzar este paso de altura dejamos atrás los valles de Himachal Pradesh y nos sumergimos definitivamente en Zanskar (Ladakh). Llevamos días que miramos una y otra vez el mapa, ubicamos los ríos que habrá que saltar tras cruzar el Shingo –La, anticipamos los valles que iremos descubriendo etapa tras etapa. Tenemos en mente los barrancos que se abren camino al borde de aquellos monasterios perdidos, ubicados estratégicamente cerca de los escasos “oasis”  que aparecen para refrescar y contrastar este territorio sobre todo seco y agreste, leemos en el mapa nombres sin vida que nos hablan de remotos caseríos que aún ausentes de rostros ya nos son familiares; sabemos que tras pasar al otro lado nos sorprenderá una erguida murralla de roca llamada Gumburanjon.

 

Banderas de oración en ShingoLa

 

Solo hay una manera de darle vida a todo aquello. Solo hay una forma de saber si aquellos riachuelos que aparecen en el mapa bajaran secos o caudalosos, hay que llegar a ellos. Hay que acercarse, sentir su silencio o su rugir. Para darles vida  hay que refrescarse en ellos o comer el polvo que dejan tus propias huellas.

 

Hay que pasar al otro lado…, hay que cruzar los 5100 metros del Shingo-La (ver video) para sumergirse en Zanskar, el “Tibet Indio”

 

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- Besendas, Parma y Rakesh, Zanskar Trek / India’09 

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 - Nuevamente, New Delhi (India’08) 

Besendas, Parma y Rakesh, Zanskar Trek / India09

Tenemos encuentros todo el tiempo y a la mayoría le prestamos muy poca o ninguna atención.

A veces entiendo esta distracción aunque no llego a justificarla, no quiero. Como no entender estos despistes si mi mente en ocasiones esta demasiada congestionada como para prestarme atención a mí, para dedicar un instante a observarme a mí, sin asustarse, sin glorificarme, sin juzgarme, a veces ni se entera que estoy allí.

 Zanskar Trek - Besendas, Parma, Rakesh

 

Hoy tras subir a aclimatar por una suave continuidad de pendientes que dejaban muy abajo nuestro campamento de Zanskar Sumdo, nos dedicamos a relajarnos por buen rato sobre enormes rocas que acompañaban las vistas que nos regalaba un día perfecto, el viento refrescaba mientras el sol quemaba todo nuestro entorno sin sombra.

Como lo hice subiendo, al bajar asome nuevamente la mirada a aquella construcción circular de piedras que seguro seria el depósito de alguien que pasa la temporada pasteando a sus rebaños. Echar una mirada, como un abrir y un cerrar de ojos, se me hace sencillo, pero no siempre se hace sencillo prestar atención a quien tengo delante, por lo general suelo hacer mas caso a aquello “que llama mi atención”. Y a menudo descubro tardíamente que no le presto verdadera atención a aquello que realmente sucede o se presenta frente a mí.

Esta vez aquel montón de piedras se veía habitado, había movimiento dentro de aquella construcción que ahora se mostraba como una verdadera casa de temporada rodeada de incontables cabras y vida dentro. En vez de alejarme asome mucho más la mirada, mis ojos hicieron contacto con sus sonrisas y sin dudarlo me invitaron a pasar, y sin dudarlo invite a pasar a mis compañeros de viaje.

 

Me descalce y entré a ese trocito de tierra desnuda cobijada por enanos muros de roca. Sin demora y sin perder la sonrisa que acompañaba aquella curiosidad mutua, nuestros anfitriones se pusieron a calentar agua para invitarnos un té muy caliente, compartieron con absolutos desconocidos todo lo que tenían mientras se disculpaban, con el poco inglés que uno de ellos hablaba, por solo tener tres vasos, un poco de té y sus sonrisas sueltas.

Yo agradecía con mis escasas palabras en hindi, lo intentaba en nepalí, y muy lejos de realmente comunicarnos en una lengua que entendiésemos todos, nos comunicábamos. Toda mi atención estaba en aquel momento, con aquellas personas, en un trocito de tierra perdida en los Himalayas del norte de India, mi atención estaba conmigo esta vez, mi mente me imagino que estaba lejos, callada. Yo estaba junto a lo que sucedía y no en ninguna otra parte. Reíamos juntos sin conocernos de nada, sin “decir” nada, reíamos por que lo estábamos haciendo, estábamos conociéndonos, vivía un encuentro con Rakesh, Besendas y Parma. Sus nombres no los describen en nada, ni sus orígenes en Himachal Pradesh; y digo que no los describen, porque tanto ellos mismos como sus cabras podrían proceder de cualquier rincón montañoso del planeta, incluso uno mucho más cercano que el lejano Himalaya de Ladakh, y lo digo también porque sus vidas tan lejanas a las nuestras y aquel vaso de té, los describen mucho mas.

Compartimos un buen momento y un vaso de té que quemaba, todo gracias a ellos. Y quizá, gracias a que preste, sin siquiera darme cuenta, una profunda y silenciosa atención, una atención libre. (Ver Video Besendas & Parma)

Al día siguiente subimos nuestro campamento hasta 4600 metros y de allí nos espera el Shingo-La (5100m) nuestro primer paso de altura en este Trek por el remoto Zanskar.

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