
Hace sólo unos días tuve un nuevo encuentro con el monte Everest o Chomolungma, como se le conoce en Tibet a “la diosa madre de todas las montañas, la madre del mundo”.
Y quiero aprovechar lo especial, lo reciente de esta experiencia, lo frescas que aún se conservan mis sensaciones, para volver a agradecer a los Apus el haberme llevado siempre hasta ese lugar, a donde no me imagine llegar. Y desde donde nunca pensé estar, asumo nuevamente mi compromiso original con la diversidad, con las montañas, sus creencias, sus gentes y su identidad. Mi identidad, tu identidad.

Y quiero recordar, a quien le interese, que en mayo del 2012 me propongo escalar hasta el punto más alto del planeta. Llevaré en mi mochila miles de velas encendidas e innumerables rostros, arrugas nuevas, sonrisas y miradas. Su luz encenderá mi luz, su oscuridad es mi penumbra y sus rostros se volverán mi rostro. Para lograrlo, no queda otra que afrontar el primer gran desafío a superar: conseguir el esquivo apoyo económico de patrocinadores que inviertan en cubrir el alto coste que implica una expedición a la cima del mundo. Por eso, si a alguien le motiva o nace darme una mano en este camino y tiene el contacto de un posible sponsor o medio de comunicación, no espere más, pásemelo, ya.
El extenso viaje que realizo en estos momentos por Tibet me ha llevado hasta el comienzo de los glaciares del Everest para disfrutar de un privilegiado atardecer sobre lo más alto de los Himalayas y, por si fuera poco, también me ha regalado un nuevo amanecer en el legendario monasterio de Rongbuk (5100m), el más alto del mundo, increíblemente hace sólo unas semanas ni me imaginaba estar aqui. El permiso de turismo convencional que tenemos ahora no nos permite ir más allá del comienzo del glaciar pero desde aquí puedo sentir muy cercanas las ilusiones, los riesgos y sueños de muchas personas que en estos precisos momentos se juegan todo por ver el horizonte que se despliega desde el balcón más alto de todos, cada uno con sus propias motivaciones, su estilo, su historia, cada uno con su propio sentido y merito.

Sin duda últimamente he sido afortunado en relación a la “Diosa madre de todas las montañas”, hace sólo 5 meses contemplaba la silueta del Everest desde su vertiente sur en Nepal adornada por cumbres como el Nuptse y un mar de montañas preciosas sobre las que siempre resalta su pirámide rocosa; y esta vez, se me ha mostrado desde el mítico Tibet, el país de las nieves, el refugio de Buda, el mundo de la impermanencia y el desapego.

Por ambas vertientes, tanto la Tibetana (norte) como la Nepalí (sur), emerge el Chomolungma como una mole impresionante de roca y hielo, un brote vertiginoso de la naturaleza, ni más ni menos la montaña más alta del planeta, 8848 metros sobre el nivel del mar.
Un sueño para quien escribe y una de las montañas que forman parte de nuestro proyecto “7 Cumbres”, una de las montañas sagradas de nuestro “Desafío Apus”.
Desde este rincón del ciberespacio quiero animar a todo el que tenga el contacto de un posible patrocinador a que me lo haga llegar para sacar adelante la expedición Everest 2012 y el proyecto 7 Cumbres de Desafío Apus.
Más información sobre la Expedición al Everest 2012.

Un saludo a todos, suerte y ánimo con sus sueños.
Enlaces anteriores de este viaje a Tibet:
- Yamdruk Tso
- Tibet, el techo del mundo
- Monasterio de Labrang
- Beijing, Lanzhou y Bingling