
“Ver el mundo en un grano de arena
y lo cielos en una flor silvestre,
tener al infinito en la palma de la mano
y en una hora la eternidad”
William Blake
Corro por las playas de Barcelona en un fresco verano que me recuerda más el principio de la primavera y el ocaso del otoño. El océano de mi mente me muestra a miles de kilometros la sonrisa de mi amigo Kunsang, sigo corriendo y su sonrisa se mezcla sin ningún orden con pensamientos y las montañas sagradas de su Himalaya; y las palabras de Blake emergen en mi nueva-mente “Ver el mundo en un grano de arena, tener al infinito en la palma de la mano” Corro en la arena de Barcelona, arena traida en barcos desde los desiertos de Egipto, tierra de Isis y Osiris, tierra que grita libertad y lucha por dignidad. Corro y el mundo se me muestra multicultural mientras sigue rotando sin parar. Respiro profundo y el mar mediterráneo se me presenta Infinito, como las noches del Sahara, plagadas de estrellas y sueños; noches frescas sobre un océano de arena, frescas como las brisas de este “ahora” en Barcelona.
Veo a Kunsang una o dos veces al año, se poco o nada de él por largo tiempo, sólo el destino nos permite volver a vernos cada año, en el mismo lugar, en las mismas fechas. Kunsang llegó siendo un niño al monasterio de Marpha, en los Himalayas de Nepal, su residencia desde hace algo más de 10 años y el lugar donde coincidimos desde hace más de 6. Kunsang es un joven monje budista criado entre montañas sagradas, cada vez que lo veo esta devatiendose entre los bosques frondosos y las flores silvestres de su original Pokara y los áridos vientos huracanados de su actual Mustang. Kunsang es todo aquello y es mucho más que todo esto.

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Hace menos de 24 horas mis crampones crujían en el Glaciar Blanc del Parque Nacional Ecrins de los Alpes Franceses.


Por instantes aún me siento allí, los recuerdos son frescos, los colores del amanecer son vivos y ese suave dolor en las yemas de mis dedos no se marcha desde aquella fría mañana; me veo todavía navegando en aquel alargado manto de grietas que acompaña hasta las cumbres mas altas, la Barre des Ecrins y el Dome de Niege. Ecrins es un macizo montañoso guapo, con más de 150 picos que superan los 3mil metros y 40 glaciares que van a morir a verticales cascadas, frondosos bosques y serenos lagos. Es un paraje que ofrece muchas oportunidades para aventuras que van desde interesantes y sencillos recorridos para andar hasta escaladas comprometidas.


La vía normal del Dome de Niege (4015m), una cumbre satélite de la Barre des Ecrins (4102m) considerada como un 4mil independiente en la lista UIAA, fue lo que me ofrecieron para este fin de semana que se ha acabado, y allí fuimos. Ascender esta vía es una actividad que aparece técnicamente “sencilla” en todas las guías y revistas de montaña que le han prestado la debida atención al macizo, y es cierto, sin embargo el itinerario exige estar atento e incluye un paquete de riesgos objetivos que hay que cargar en la mochila a lo largo de toda la jornada, riesgos que hay que superarlos bien y que sencillamente no hay que subestimar. Hay zonas de seracs que no se evitan del todo y varias grietas sin fondo que van desde solo alargar el paso para pasarlas, hasta descender, hacer travesías expuestas, remontarlas y por supuesto saber asegurarlas bien. Un horario madrugador en este terreno glaciar y práctica en el manejo de polipastos (muflajes) serán siempre muy buena compañía en Alpes.


La ruta ha estado mucho más entretenida de lo que esperaba y afortunadamente mucho menos concurrida de lo que por lo visto acostumbra a estar en verano, solo 4 personas en toda la montaña aquel día (12/09/09); coincidimos con la otra cordada solo en la cumbre del Dome de Niege, justo en el momento de las risas y los abrazos; y al pie del glaciar, al amanecer, mientras los colores se encendían en el horizonte y todos nos deseábamos lo mejor.



Información de Interés: -
Como Llegar / Volver - Cartografía: IGN 3436 ET Meije Pelvoux

(Foto de Javier Huarte)
Mientras escucho la canción Boys de los noruegos Royksopp me vienen a su ritmo imágenes y sensaciones que llenan hasta el tope el día de hoy (sábado, 14 de marzo 2010, Oppdal, Noruega).
Entre todos me quedo con aquel instante, me veo sumergido en la cascada que acabo de escalar, toco suelo firme y me desato de los nudos que he hecho entre mis miedos y las ganas de seguir adelante, respiro profundamente una vez mas y me quedo disfrutando del sol que se mezcla con aquellos enormes copos de nieve que van cayendo en cámara lenta. Repentinamente todo se calla, es la nevada más cálida que recuerdo; nos envuelve la luz, nos calienta mientras hacemos equilibrio entre la desgracia y una satisfacción plena que me sonríe desde lo más dentro.
Sencillamente intenso, bello. Sencillamente hielo.

Cascada encontrada… (Foto de Sammu)

Sabado por la carretera de Oslo a Trodheim, buscando hielo. (Foto de Javi Huarte)

Javi listo para el hielo (Foto de Fernando Caballero)

Escalando en Oppdal (Foto de Javi Huarte)

Escalando en Oppdal (Foto de Javi Huarte)
Que les vaya genial en todo.
ENLACES RELACIONADOS:
- No pierdas el tren.
- Un día de hielo, Noruega 2010
- De camino al Norte, Noruega 2010